¿Quién paga la primera cita?
Unos amigos SE DIVORCIARON porque nunca lo platicaron.
Por eso incluí esa pregunta en las cartas de Parloteo.
Hay amigos que conoces desde que dar un beso les daba “fuchi”.
Sabes que le van al América.
Que su mascota se llama “Chilaquil”.
Ya sabes qué opina de la nueva novia de fulanito.
Pero NO SABES en qué gastarían un millón de pesos.
Qué creencia rara tienen sobre los aliens.
Y mucho menos sabes si le hubiera gustado casarse ser otra persona.
Tus amigos tienen ganas de platicar máaaaaas raro.
No solo de su trabajo o de la vez que hicieron {insertar historia chistosa pero vieja y conocida que ya no da gracia}.
Pero nadie va a llegar a decir “OIGAN PLATIQUEMOS MÁS RARO”.
¿Y sabes qué es lo MÁS TRISTE?
Llegar a tu casa diciendo: “La cena estuvo bien”.
¿Bien???
“Bien” es la calificación que le pones al Uber que ni te saludó.
Y puso mala música.
QUIERO PARLOTEARTodos tienen una opinión CONTROVERSIAL guardada.
Pero es raro (sí, otra vez dije esa palabra) encontrar el espacio para contarla.
Sin que te cancelen en Instagram.
No, no, no, no es un juego de superación personal.
Es un juego raro, con preguntas raras, para gente aún más rara que opinará lo que se le da la gana sobre temas raros.
Tus amigos (y también tus suegros) quieren esta conversación.
Lo que no quieren es parecer el “intenso” que la empieza.
Nadie quiere ser este:
Por eso creé las cartas de Parloteo.
Con ellas ya no eres el rarito que habla de temas profundos.
Tú eres el que “solo trajo un jueguito”.
Nomás lo deslizaste en la mesa…
Y la incómoda guitarra se queda guardada, que es lo importante.
QUIERO PARLOTEARSospecho que tienes preguntas.
Yo las tendría.
¿Voy a terminar golpeando a alguien?
No. Según el recuento de daños de todas nuestras partidas de prueba:
Amistades rotas: 0
Puñetazos: 0
Personas descubriendo que su amigo piensa RARÍSIMO: varias
Sobremesas que se pasaron de las 2 am: todas
Te diría que lo juegues bajo tu propio riesgo.
Pero el riesgo de salir herido es bajo.
¿Se puede jugar borracho?
Se puede. Es más: dos copas ayudan. Sueltan la lengua.
El problema es la sexta copa.
Te contaría qué pasa en la sexta copa, pero mejor imagínatelo.
¿Y si se arma una discusión?
Se va a armar.
¿Cuántas veces dije “raro” en esta página?
Siete. Contando esta pregunta.
¿Cuánto dura una partida?
La parte con cartas: entre una hora y “ya vamos a cerrar la cocina, ¿se les ofrece algo más?”.
La otra parte no sé.
Hay preguntas que se te quedan revoloteando días.
Te vas a acordar de tu respuesta en la regadera.
Y vas a querer corregirla.
Pero para eso hay revancha.
¿Y si alguien no quiere contestar?
Tiene todo el derecho. Aquí nadie obliga a nadie.
Pero será como cuando alguien dice “prefiero no hablar de eso” y automáticamente ES LO ÚNICO de lo que todos quieren hablar.
Si pudieras saber la fecha exacta de tu muerte, ¿la mirarías?
No sé.
Pero es buena pregunta. Podría incluirla en la siguiente edición.
¿Envías a todo México?
A todo México. De Tijuana a Cancún.
Con número de rastreo, para que cheques 14 veces al día (como yo lo haría) cómo tu mejor conversación pendiente cruza el país en un camión.
¿Por qué solo hay 100?
Porque no sé si esto va a funcionar.
La primera edición completa está numerada, pero la estoy soltando por lotes: este lote son 100 cajas.
Si se acaban, abro el siguiente.
Puede ser un exitazo y que me compre Hasbro.
O puede que me quede con regalos de cumpleaños resueltos hasta el 2035.
Pero estas preguntas las colecciono desde siempre.
Son las que han desatado las mejores conversaciones de mi vida.
Y no quería que murieran en una nota de mi celular.
Cuando esto pegue —porque confío que va a pegar— vas a poder decir:
“Yo tengo de las primeras cien.”
O eso elijo creer jaja.
¿Me voy a ver intensa si lo llevo?
A ver, definamos “intensa”.
Intenso es llevar veinte años de amistad hablando del clima. Como si fueras meteoróloga.
Intenso es saberte el nombre del bebé de una influencer… y no saber qué piensa tu mejor amiga sobre la vida. De verdad, no lo que publica en Instagram.
Para mí,
Intenso es tener amistades que conoces de ellas puros datos de Wikipedia:
Equipo favorito, signo, nombre del perro.
Ya en serio. Sin bromas. ¿Qué voy a recibir?
Cartas de cartón sulfatado de 350 gramos, con laminado mate soft-touch de tacto sedoso diseñado para una experiencia de barajado superior.
Impresas a dos tintas cuidadosamente seleccionadas por su equilibrio cromático entre la introspección y el desparpajo.
En una caja rígida de ensamble artesanal, diseñada para verse espectacular en tu mesa de centro junto a los libros que no has leído.
Cada pregunta fue sometida a un riguroso proceso de curaduría filosófica de sobremesa, validado en cenas reales con resultados que incluyen: tres discusiones acaloradas, un silencio existencial y una amistad fortalecida.
Entonces… ¿quién paga la primera cita?
No sé.
Pero lleva Parloteo a tu primera cita (o a la última).
En una hora sabrás más de esa persona que stalkeándola tres semanas.
Red flags incluidas.